(Artículo escrito por Mario Lorenzo Quintanilla, el chico con barba de las fotos que acabas de ver)

No soy del tipo de personas que se cree con autoridad para desmontar a la ligera las palabras de otros y, muchos menos, cuando se trata de aquellas acuñadas por verdaderos intelectuales. No obstante, sin que sirva de precedente, me voy a permitir la licencia de desmentir el famoso verso de Calderón de la Barca, “y los sueños, sueños son”. Porque este verano, gracias a AEGEE, el Sueño Transiberiano se ha hecho realidad.

Tras casi dos años y medio como socio de AEGEE Alicante, varios eventos a mis espaldas, haber ayudado en la organización del Ágora Alicante, un intercambio cultural en Turquía y dos Summer Universities (Polonia y Macedonia), y llegado de nuevo el momento de aplicar para una SU, me dije a mí mismo: “¿y por qué no una apuesta firme por la TSU Transsiberian Dream Vol. 4 ?”. Era plenamente consciente de que la jugada en solitario podía salirme mal, ya que hasta la fecha había sido una de las SU con más solicitudes. Sin embargo, el miedo sólo se vence con entusiasmo y decisión y yo, por aquel momento, me encontraba en buen estado de forma. Así pues, conseguí convencer a los organizadores de AEGEE Moscú y AEGEE Ryazan de que, efectivamente, yo debía ser uno de los elegidos para la cuarta edición de su TSU.

Fiel a mi honestidad, debo reconocer que, una vez ya había sido seleccionado como participante, en pleno proceso de compra de vuelos, gestión de visados, preparación del viaje…, en más de una ocasión me arrepentí del embolado en el que me había metido. Sobre todo lo farragoso del proceso de gestión de visados y los gastos derivados, por encima de los de cualquier SU anterior, alimentaban mis dudas.

Hoy, después de haber vivido una experiencia única e irrepetible de veinte siete días –con sus correspondientes noches-; haber ido de Rusia a China, pasando por Mongolia; haber superado estoicamente cincuenta y cinco horas a bordo de la tercera clase de un tren ruso; poder decir aquello de “I climbed the Great Wall”; haberme bañado en las gélidas aguas del lago más profundo del mundo y “dulce” del mundo, el Baikal; y un largo etcétera, celebro que mis dudas no prosperasen y puedo decir, con absoluto conocimiento de causa, que he vivido una de las experiencias viajeras más enriquecedoras de mi vida.

Un etcétera tan largo y tan repleto de historias, anécdotas, sensaciones y, sobre todo, vivencias de las que se cuentan a los nietos, que considero debe ser compartido. De hecho, ya lo creía antes de haber vivido la experiencia y, por ello, previamente al inicio del viaje, decidí crear un blog monotemático: My Transsiberian Dream. Mi pretensión inicial era poblarlo de contenidos in situ, pero, al final –y no precisamente por las hipotéticas causas que expresaba en el primer post “Todo comienza aquí…”-, decidí que el “in situ” debía ceder ante el “carpe diem”.

Así pues, es ahora, casi dos meses después de mi regreso (aterricé en Madrid procedente de Pekín el día 21 de agosto) y con la lucidez que otorga el haber asimilado y digerido todo lo vivido, cuando los pensamientos y sentimientos están dando paso a las palabras escritas en forma de posts.

Lo que quizá nunca hubiese imaginado (aunque parece que mi inconsciente sí porque en este viaje, además de, como siempre he hecho, inmortalizar cada instante con mi réflex en mano, también opté por atrapar instantes a través de su banda sonora) es que, poco después de mi regreso, una buena amiga con la que tuve la suerte de viajar a India, Inma Llopis, me ofreciese un espacio semanal en Radio Monóvar bajo el apelativo de “Trotamundos”. De este modo, cada lunes, a las 16:00h., en Radio Monóvar “abro mi humilde mochila de recuerdos y emociones viajeras”.

Obviamente, como no podía ser de otra forma, los primeros programas de “Trotamundos” los estoy dedicando a relatar con todo lujo de detalles mi Sueño Transiberiano, pese a que debo confesar que los veinte – veinticinco minutos semanales se me quedan cortos para todo lo que tengo que contar. En el momento de escribir este post, son tres los programas emitidos:

Ahora, además de compartir mi experiencia a través de mi blog y de “Trotamundos” en Radio Monóvar, y por sugerencia de la incombustible Isabel Sodric, también abro mi particular mochila del Sueño Transiberiano por medio del sitio Web de AEGEE Alicante. No sólo pretendo lograr hacerte vivir una experiencia única, sino también hacerte ver que los sueños, en AEGEE Alicante, se hacen realidad.