Uno de nuestros participantes se animó a contarnos cómo fue el evento en nuestro blog, así que ahí va! Muchas gracias Ramón y a los fotógrafos!

Una noche solo en mi habitación, pensando en qué iba hacer en el puente de la Constitución, sin saber muy bien dónde me gustaría ir, ¿a Madrid?, ¿buscar un vuelo barato donde sea?… Hasta que sonó un mensaje privado en Facebook de mi tutora de AEGEE, esa asociación que  Ángel  me había hablado maravillas de ella y yo solo me había apuntado por curiosidad.

Lorena me comentaba acerca de ese evento de Tabarca que había leído en el mail de la AeGeENDA sobre los eventos de diciembre y pensé que ya era el momento para conocer AEGEE y qué mejor que en mi antenna.

Llegó el día. Allí estaba yo en el Elche Squash Club dudando que si esas dos chicas (Carmen y Sonia) de la puerta  eran las que me recogerían para comenzar la aventura.

Llegué a la nave en el coche de Carmen lleno de maletas, bolsas y mochilas. Había mucha gente organizándolo todo, hinchando colchones, subiendo comida, bebida, etc. Poco a poco fueron llegando la mayoría de los participantes del evento, mientras los organizadores ultimaban los detalles

Esa noche antes de ir a cenar hicimos unos “Ice breaking games”, todo orquestado por Belén, esa chica que al conocerla me había dicho que su bisabuelo era de mi pueblo y había una plaza con su nombre.

Más tarde, cena china, donde se unieron Ángel, Adri, Dani e Irene que llevaban no sé cuántas horas de viaje en coche.  Después fiesta por la noche en Alicante. Había estado muchas veces de fiesta por allí, pero nunca había estado en el sitio de los granizados con tequila (Desdén),  ni en el Deluxe, donde lo dimos todo, sobre todo Ángel de Cartagena y el presi Pablo que se quitaron el TOP.

A las 5 más o menos llegamos a nuestro gran dormitorio, lleno de colchones inflables, sacos, mochilas, etc. y a dormir.

1Viernes por la mañana nos levantamos temprano y rumbo a Elche, la ciudad donde voy todos los días a trabajar,  pero nunca la había visitado como turista. Allí bajo el mosaico de la Dama de Elche se hicieron grupos y a visitar la ciudad haciendo pruebas. Solo tengo que decir que mi equipo, con Sara A. y Pablo de Zárágózá!! fuimos los campeones y el premio fue una cervecica con algunos organizadores.
2Hora de comer y un restaurante alemán era muy buena idea, salchichas Nüremberg pero de 50cm!! Y de postre un bote de granada pelada que por más que intentaras parar de comer nunca podías.

Parada en una heladería y a patinar. Llevaba 10 años sin patinar sobre hielo, pero nunca fue tan divertido entre fotos, collares de flores, alguna peluca y un buen regalo, cinco polvorones de Estepa que mi amigo invisible me regaló. A pesar de las clases de Isa no llegué a dominar del todo eso de patinar. La mayoría de nosotros sentimos el frío del hielo de cerca, aunque la peor parte se la llevó Sara C. que tuvo mala suerte,  peor caída y un mes de escayola, pero ya nos ha dicho que todo va muy bien.
3Esa misma noche cenamos un megagran kebap que hasta el mismísimo Homer Simpson quedaría empachado al comérselo. Después de la cena, workshop de Astronomía, donde nos enseñaron donde estaba la estrella polar, el carro de la osa mayor, Júpiter, etc . aunque realmente se veía mejor en la aplicación del móvil de Belén que en el telescopio, que Carmen decía que eran como las “cajicas” esas de diapositivas que de pequeño tenías y podías ver la Alhambra o las Casas Colgadas de Cuenca.

Cuando el frío ya apretaba nos fuimos a dormir con la alegría de saber que iba a dormir más, ya que me tocaba en el segundo grupo del buceo.

¡Llegó el gran día! El día del buceo. Nada más llegar a Santa Pola nos dirigimos a la tienda de buceo donde nos dieron el traje de neopreno. No sabía que el neopreno costaba tanto ponérselo, de la rodilla no pasaba y para meter el pie ufff… Cuando ya conseguimos ponernos bien el traje, no sé por qué, pero ahí estábamos todos en plena tienda bailando el gangnam style como cualquier cosa.

Llegamos al puerto y nos dieron una pequeña clase técnica de buceo: cómo ponerse las gafas, cómo respirar bien, los oídos, etc. pero lo que estábamos deseando era subir a las lanchas y surcar los mares. En mi zodiac estábamos Dani, Gonzalo, Sonia, Carmen y yo con nuestros equipos de buceo delante y un poco nerviosos por no saber muy bien como iba ser nuestro “bautizo” en el buceo.
4Pararon nuestra zodiac cerca de Tabarca y al agua, me tocó el primero y tras una primera fallida inmersión porque me entraba agua en las gafas, a la segunda fue la vencida y allí estaba yo con un poco de agobio,  bajando por una cuerda que se perdía  a la vista hasta que vi el fondo del mar y tuve una sensación indescriptible. Poco a poco fueron bajando mis compañero mientras veíamos peces, almejas enormes, un animal muy raro que se parecía más a otra cosa, etc.
5Cuando bajó Dani, que fue el último en bajar, me tuve que subir, ya que mi oxígeno se estaba acabando, se ve que respiro mucho o muy fuerte, me dio mucha pena subirme y no poder estar más tiempo buceando.
6De vuelta a nuestro “alojamiento” nos esperaban con un plato de Arroz con Costra, comida más típica de la zona. Esa tarde gracias a Kity, que es una gran profesora de baile, estuve lo más cerca de ser un cubano sabrosón, una negra zumbona o sucumbir a la danza del vientre, que en toda mi vida.
7Como siempre me había dicho Ángel, en AEGEE siempre hay fiesta y sábado por la noche no podía faltar. Estuvimos en La Comedia hasta altas horas de la mañana. Nunca podré escuchar otra vez la canción “Welcome to St. Tropez” sin acordarme del bailoteo con Belén. Ni podré olvidar cuando entramos al Burger King a las 7 de la mañana como si no hubiéramos comido en 2 años.

Era hora de acostarse y allí estaba yo pensando como podía ser que mi colchón estuviera la mitad hinchado y la otra mitad deshinchado, sin percatarme de que ese no era mi colchón, me habían dado el cambiazo y mi colchón se había ido de excursión por el piso de abajo.

Nos despertamos en el último día y lo que tocaba era recoger nuestra gran habitación y después con Lorena, Diego y Belén a comer el mejor sushi del mundo!!

Al reunirnos con los demás, llegó la hora de las despedidas y cada uno volvió a su tierra con el buen sabor de boca de este gran evento y de formar parte de una buena tripulación.

Yo no puedo comparar con otros eventos porque es mi primera experiencia en AEGEE, pero tanto los organizadores, como mis compañeros participantes, y el evento en general, ha sido increíble y una muy muy buena experiencia.

Espero que este sea el primer evento de muchos más, y espero impaciente el Tabarca 2.0.